
La muerte del Tiempo
El tiempo crece en el vientre del dolor
y regurgita los hijos soñados,
engendrados de las fauces del hombre
piden su espacio en la historia olvidada
Se inicia el vuelo ligero de equipaje
con las manos vacías, abiertas
y el corazón lleno de amor,
con el semblante limpio, sereno,
rostro sincero ante la Dama
pies descalzos de sufrimientos
La piedra del saber pierde memoria
que muere en el suspiro del recuerdo
y nadie pide cuentas por las ofensas
y ellas se visten de razón sincera
Sendero sin camino entre la estela esquiva
luciérnaga del día, óxido en los huesos
telón de paisajes blancos, rígidos e inertes
palabras surcan el viento, bálsamo en la herida
que supura los tiempos agónicos
atrapados en la tela de la araña…
Marcial Cortegoso















El tiempo viaja...
Viajeros anónimos...
Amor, somos viajeros de un tiempo que el destino va deshojando y desnuda en cada estación, en donde queda prendido parte de los que somos y de aquello que vamos viviendo. Los recuerdos se agolpan y se van difuminando entre las nostalgias y las tristezas que la arbitrariedad de la vida nos regala. La historia se escribe con lágrimas y algunas alegrías…
El vuelo con las alas partidas recorre los páramos del pensamiento, dejando huellas de recuerdos que muerden el alma y que en la balanza del destino rompen el equilibrio y abren las puertas del abismo; los años que se han ido no volverán, y de la mano viaja el amor que va gritando olvidos.
Las hojas sueltas recogen el testimonio de la ternura de un tiempo que se ha marchitado, mientras la historia sigue su camino.
Amor, la muerte cierra puertas y en ella se quedan agazapadas las vivencias y los recuerdos que quedan en los pliegues del alma y las imágenes del corazón…
Besotes, besos…Te quiero mucho…
Marcial.