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UN NUEVO DÍA
El despertar a un nuevo día, es pensar en vivir, siempre en vivir. ¡Y qué despertar de este hoy!. La lluvia que golpetea los ventanales, cual orquesta del alba; el aroma del pan caliente y del café; las voces de quienes forman parte de la familia llegan a mí y me invitan a celebrar el nacimiento de este nuevo día.
Vivir plenamente es tener esa capacidad de deleitarse con todo, de extender los brazos en todas las direcciones para tomar lo que la vida ofrece; es llevar en el alma el brillo del sol, el rumor del agua, el susurro del viento, la sinfonía de la lluvia... tocando, mirando, escuchando, derramando amor como si por primera vez pusiésemos los pies sobre la madre Tierra...
Es muy cierto que a veces los problemas nos abruman, que el decaimiento del ánimo nos hace sentirnos atrapados por circunstancias que creemos están fuera de nuestro dominio, que pasamos frente a las cosas confusos y distraídos olvidando que el tiempo se nos echa encima y que no hay vuelta atrás. Vivimos entre la luz del día y la oscuridad de la noche. Entre la vida y la muerte. Por ello, cuando despertamos a un nuevo día, amando, riendo, sintiéndonos plenos, recibimos la noche en calma, libres y sin lamentos. Quizás así, esa otra oscuridad que algún día nos ha de envolver completamente, nos llegue sin sobresaltos, sin amarguras y sin resentimientos si hemos vivido el despertar de cada día como una bendición para nosotros y para quienes nos han acompañando.
Concretemos nuestros sueños, olvidemos los contratiempos, sin duda se habrán cometido errores, dejemos que se vayan en la barca del olvido lo más pronto posible. Mañana...mañana será el nacimiento del despertar a un nuevo día.
Silvia.
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Cuando el abatimiento nos cubre ...
Cuando el abatimiento nos cubre perdemos el brillo en la mirada y todo se vuelve fútil y sin sentido. Pero la vida continúa y si no aprendemos a agradecer lo que tenemos hoy, quizás mañana sea demasiado tarde y la vida se escurra como agua entre los dedos... todo está en la forma como miramos las cosas y qué mejor regalo que aprender a ser felices hoy, en el lugar en que nos encontramos. Siempre es un regalo leerte, Silvia. Un abrazo grande.
Así es Lorena, sea como ...